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Nuevo doctor identificó y caracterizó bacteria con mayor potencial biotecnológico
Claudio-LamillaAplicaciones en la industria alimentaria, medioambiental, de limpieza y hasta cosmética son las alternativas posibles que abrió la investigación del Dr. Claudio Lamilla, quien identificó y caracterizó la bacteria antártica Srteptomyces luridus, como productora de biosurfactante, en el marco de su tesis doctoral.

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¿Se imagina una bacteria capaz de remover un derrame de petróleo en el mar, sin afectar los microorganismos marinos, o una capaz de evitar infecciones intra hospitalarias? Esas son las posibilidades que ofrece el estudio del nuevo Dr. Claudio Lamilla Mardones, quien investigó la bacteria antártica Srteptomyces luridus, como productora de biosurfactante, con resultados prometedores.

Un surfactante es un elemento que actúa como detergente, emulsionante o humectante y que permite reducir la tensión superficial que existe en un fluido. Tienen un gran dinamismo en la industria, y, si bien, son obtenidos en su mayoría de fuentes petroquímicas u oleoquímicas, hoy también se estudia la generación de estos activos desde fuentes naturales.

En ese marco, el Dr. Lamilla se dedicó a investigar bacterias antárticas con dichas características. Para ello aisló alrededor de 157 cepas, de las cuales 10 dieron positivo para el ensayo, eligiendo finalmente aquella con mejor actividad. “Es una bacteria que nunca había sido caracterizada para estos fines. Se logró la producción de biosurfactante con una alta afinidad para petróleo, en diferentes densidades y, a su vez, alta actividad capacidad de unir moléculas”, explica el graduado.

La Dra. Leticia Barrientos, profesora guía del Dr. Lamilla señaló que las bacterias antárticas se caracterizan por estar sometidas a mucho estrés ambiental, ya sea frio, alta radiación, viento, o salinidad, por lo que desarrollan una resistencia muy grande a estas condiciones climáticas, lo que hace que produzcan metabolitos distintos, mucho más estables que otras bacterias que crecen en ambientes normales. “Esta bacteria es la primera del genero estreptomyces que se describe como productora de biosurfactante, de acuerdo a las caracterizaciones que se tienen. Lo interesante es que no se comporta como los otros biosurfactante descritos, por lo que tiene una tremenda proyección científica”.

Dra Leticia-Barrientos y Dr Claudio-LamillaAplicaciones Biotecnológicas
El objetivo de la investigación doctoral era apuntar al potencial biotecnológico de estas bacterias, las que, según se comprobó, se comportan muy bien frente a desplazamiento de petróleo crudo, eso significa que podría tener una importante aplicación en los accidentes ambientales. “Además es un biosurfactante no toxico para los organismos del mar, por lo que podría ser mucho más seguro, considerando que es producido por una bacteria, con capacidad biodegradable, lo que impactaría significativamente en el medioambiente, en actividades de biorremediación”, apunta la profesora guía.

La viabilidad de generar un nuevo compuesto que emulsifique el petróleo que se derrama en el mar es absoluta. Como explican profesora y graduado, hoy se usan principalmente surfactantes sintéticos para estos fines, pero no son tan eficientes como los biológicos y además contaminan. En cuanto a los procesos que actualmente se realizan con microorganismos vivos, éstos requieren altas temperaturas para la estimulación (37 grados), en cambio las bacterias del estudio, como son de la antártica, están adaptadas al frío, así que son capaces de producir biosurfactante a 15, 20 y 30 grados celsius, con un significativo ahorro de energía.

Dentro de los alcances biotecnológicos destaca también la inhibición de la capacidad de adherencia de las bacterias patógenas que se generan a nivel industrial o químico, las cuales no pueden ser removidas por antibióticos ni detergentes. “Por lo general las bacterias patógenas tienen la habilidad de generar biofilm bacteriano (adherencia), por ejemplo, las infecciones intra hospitalarias se producen cuando una bacteria se fija en alguna parte y no es posible eliminarla. En esta investigación logramos que este biosufractante tuviese la capacidad de inhibir biofilm de dos cepas bacterianas del tipo alimentario, que es Proteus y Salmonella”, dice el Dr. Lamilla.

Las posibilidades industriales son numerosas, más aun cuando en Chile no se ha desarrollado ampliamente este tema. Es por eso que este profesor de ciencias mención biología y nuevo graduado de nuestro Programa, continuará su carrera científica. Por lo pronto el Dr. Lamilla colaborará en una investigación postdoctoral con la Dra. Cristina Diez, con quien postulará un proyecto para tomar estas bacterias identificadas y trabajar en procesos de limpieza con pesticidas.

“La línea que él abrió puede tener mucho impacto en el país. Hoy está caracterizando una sola cepa bacteriana, pero tenemos un más de 300 que se pueden seguir investigando”, concluye su profesora guía.