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Estudio desarrollado por Roberto Brito Mellado abre una nueva línea de investigación al vincular un agente infeccioso con alteraciones en el metabolismo óseo y el riesgo de osteoporosis.

 

 

 

La osteoporosis es una de las principales problemáticas de salud en mujeres posmenopáusicas, tradicionalmente asociada a factores hormonales, genéticos y de estilo de vida. Sin embargo, nuevas investigaciones comienzan a explorar elementos menos convencionales que podrían influir en su desarrollo, como la acción de agentes infecciosos.

“Influencia de la infección previa por el virus adipogénico adenovirus-36 sobre el metabolismo óseo y riesgo de osteoporosis en mujeres postmenopáusicas”, se denomina la investigación desarrollada por Roberto Brito Mellado y con la cual obtuvo el grado de Doctor en Ciencias mención Biología Celular y Molecular Aplicada de la Universidad de La Frontera.

La tesis fue realizada en el Centro de Excelencia en Medicina Traslacional (CEMT), ubicado en el Edificio de Biociencias de la Facultad de Medicina de esta casa de estudios.

El objetivo central del estudio fue determinar si una infección previa por el adenovirus humano HAdV-D36, se asocia a alteraciones en la salud ósea. Para ello, se evaluó la relación entre la presencia de anticuerpos contra este virus, la densidad mineral ósea y la expresión de genes vinculados a la formación y reabsorción del hueso.

Entre los principales hallazgos, destaca la asociación entre la presencia de anticuerpos contra HAdV-D36 y una menor densidad mineral ósea en el cuello femoral, zona crítica por su relación con fracturas en personas mayores. Asimismo, se identificaron cambios en la expresión de genes relacionados con el metabolismo óseo, lo que sugiere posibles mecanismos biológicos involucrados.

Estos resultados representan el primer reporte que vincula este adenovirus con el metabolismo óseo, abriendo una nueva línea de investigación sobre el rol de agentes infecciosos en el desarrollo de la osteoporosis.

En términos de proyección, el investigador señala que, si bien no existe una aplicación clínica inmediata, estos hallazgos podrían contribuir a identificar nuevos factores de riesgo y avanzar hacia estrategias de prevención más precisas, así como al desarrollo de marcadores biológicos que permitan un diagnóstico más integral de la enfermedad.

Roberto Brito ingresó al programa de Doctorado en el primer semestre de 2021. Durante el desarrollo de su investigación, registró 4 publicaciones WoS, 3 manuscritos en preparación y 8 participaciones en congresos nacionales e internacionales.

“Terminar esta etapa representa un proceso exigente, pero profundamente formativo. Destaco el aprendizaje de sostener un proyecto a largo plazo, enfrentar dificultades y reformular ideas. Es una experiencia que fortalece tanto las habilidades científicas como la capacidad de análisis y comunicación”, concluyó el nuevo graduado.